Miles de trabajadores en México comenzaron mayo con una de las preguntas más repetidas dentro de fábricas, oficinas y negocios: “¿cuándo caerán las utilidades?”. Y es que para muchas familias este ingreso extra representa un respiro importante en medio de rentas altas, comida cara y gastos que no dejan de subir, especialmente en ciudades fronterizas como Tijuana.

El reparto de utilidades, también conocido como PTU, es un derecho laboral establecido en la Ley Federal del Trabajo y corresponde a una parte de las ganancias que obtuvieron las empresas durante el año anterior. Cada año, miles de empleados esperan este pago para ponerse al corriente con deudas, hacer compras pendientes o simplemente sobrevivir un poco más tranquilos.

De acuerdo con las fechas oficiales en México, las empresas tienen hasta el 30 de mayo para realizar el pago a sus trabajadores cuando se trata de personas morales, es decir, compañías o negocios constituidos formalmente. En el caso de patrones individuales o personas físicas, la fecha límite es hasta el 29 de junio.

En ciudades como Tijuana, donde una gran parte de la población trabaja en maquiladoras, almacenes, transporte, comercios y fábricas, el tema de las utilidades genera mucha expectativa. Incluso en redes sociales ya comenzaron las publicaciones de personas preguntando cuánto les tocará este año o compartiendo experiencias de pagos bajos, retrasos o empresas que simplemente informan que “no hubo ganancias”.

Para muchos trabajadores, las utilidades llegan en un momento complicado. Actualmente el costo de vida en la frontera continúa aumentando y gastos como la renta, despensa, gasolina y transporte consumen gran parte del salario semanal. Hay familias que dependen de este dinero para comprar uniformes escolares, reparar el carro o pagar servicios atrasados.

Dentro de algunas empresas también existe incertidumbre porque no todos reciben la misma cantidad. El monto depende de varios factores, como el salario del trabajador, los días laborados durante el año y las ganancias reportadas por la empresa ante Hacienda. Además, desde hace algunos años se establecieron nuevos límites para evitar pagos excesivamente bajos o diferencias muy marcadas.

Otro detalle importante es que no todos tienen derecho a recibir utilidades. Para poder acceder al pago, el trabajador debió laborar al menos 60 días durante el año fiscal correspondiente. También existen empresas nuevas o ciertos negocios que legalmente pueden quedar exentos del reparto.

Sin embargo, uno de los temas que más molestia genera entre empleados es cuando las compañías aseguran que “no hubo utilidades”, mientras al mismo tiempo continúan creciendo o contratando más personal. Esa situación provoca dudas y discusiones constantes en centros de trabajo, sobre todo entre quienes sienten que el esfuerzo diario no se refleja en los beneficios.

En Tijuana, muchos trabajadores comentan que las utilidades prácticamente se han convertido en un “salvavidas” económico. Algunos esperan este dinero para salir de deudas acumuladas desde principios de año, mientras otros ya tienen pensado usarlo para vacaciones, arreglos en casa o incluso para invertir en pequeños negocios.

También hay quienes prefieren no hacerse ilusiones, especialmente empleados que en años anteriores recibieron cantidades muy bajas pese a trabajar jornadas largas y tiempo extra constantemente. En redes sociales abundan comentarios de personas bromeando con que “las utilidades apenas alcanzan para unos tacos y la gasolina”.

Especialistas recomiendan que, en caso de recibir este pago, las personas traten de administrarlo correctamente y evitar gastarlo completamente en compras impulsivas. Aunque para muchos el dinero apenas alcanza, usar una parte para ahorrar o liquidar deudas puede representar un alivio importante para los próximos meses.

Por otra parte, las autoridades laborales recordaron que las empresas que incumplan con el reparto de utilidades pueden enfrentar sanciones económicas importantes. Los trabajadores tienen derecho a solicitar información o incluso acudir a instancias como la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo si consideran que hubo irregularidades.

Mientras tanto, en Tijuana y otras ciudades del país, mayo sigue avanzando y miles de empleados continúan revisando aplicaciones bancarias, preguntando en recursos humanos o esperando noticias sobre uno de los pagos más esperados del año.

Porque aunque algunos lo ven solo como una obligación laboral, para muchas familias mexicanas las utilidades significan la diferencia entre seguir batallando económicamente o tener un pequeño respiro en tiempos donde cada peso cuenta.